Depresión

¿Qué es la depresión infantil y qué tipos de depresión existen?
¿Cómo se diagnostica la depresión?
¿Qué hacer con un hijo deprimido?
Como los adultos, los niños también pueden llegar a padecer depresión. Es importante tener en cuenta que, a pesar de referirse a los mismos tipos de trastornos que en el adulto, el diagnóstico en niños debe tomar en consideración los aspectos de la vida cotidiana y grado de desarrollo socio-emocional infantil. Los tipos de depresión incluyen: depresión mayor, distimia, trastorno adaptativo con carácter depresivo, trastorno de alteración estacional y trastorno bipolar o depresión maníaca.
Depresión mayor es una enfermedad grave caracterizada por un estado de tristeza persistente, sentimientos de infravaloración o culpabilidad e incapacidad de sentir placer o felicidad. La depresión mayor interfiere en el funcionamiento del día a día en funciones tan típicas como comer y dormir. Un niño con depresión mayor se siente deprimido casi todo el día.
Distímia puede diagnosticarse si la tristeza no es tan grave pero tiene una continuidad de un año o más. Los niños con distimia se sienten a menudo “más que abatidos”. Pueden tener baja autoestima, estar desesperanzados e incluso tener problemas con la alimentación y el sueño. Al contrario que la depresión mayor, la distimia no interfiere gravemente con el funcionamiento del día a día. Casi del 1% al 3% de los niños padecen distimia.
Trastorno bipolar es otro tipo de perturbación del carácter y se distingue por la aparición de episodios de depresión de baja energía (tristeza y desesperanza) alternados con otros con alta energía, manía (irritabilidad y temperamento explosivo). El trastorno bipolar puede afectar desde el 1% al 2% de los niños. Más de dos millones de adultos sufren este trastorno y, por lo general, se desarrolla después de los diez años y en los primeros años de adultez. Los investigadores creen que los niños antes y a partir de los diez años pueden experimentar un cierto número de problemas como trastornos de déficit de atención, de comportamiento de oposición, ansiedad e irritabilidad además de cambios de carácter desde la depresión hasta la manía.
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Diagnóstico de la Depresión
Los niños con depresión lo describen como sentirse desesperanzados por todo o que nada merece un esfuerzo. Creen honestamente que “no valen nada”, que su mundo es un lugar difícil y que no podrán hacer nada para cambiarlo.
Para realizar un diagnóstico más preciso, debe realizarse una evaluación detallada con un profesional de la salud mental. Aunque de modo orientativo puede realizarse la siguiente evaluación:
Se puede hablar de trastorno relacionado con la depresión si el niño ha experimentado cinco o más de los siguientes síntomas durante más de dos semanas
Un sentimiento de abatimiento o de tristeza sin razón aparente.
Una falta de energía que impida realizar aún las tareas más sencillas.
Incapacidad para disfrutar de las cosas que antes solían hacerle feliz.
Una falta de deseo de estar con amigos o miembros de la familia.
Sentimientos de irritabilidad, enfado o ansiedad.
Incapacidad para concentrarse.
Una marcada pérdida o aumento de peso (o incapacidad para ganar el peso deseado), así como poco o demasiado interés en la comida.
Un marcado cambio en los hábitos de sueño, como problemas para conciliarlo o levantarse.
Sentimientos de culpabilidad o de baja autoestima.
Experimentar dolor o sufrimiento aunque no sean consecuencia de nada físico.
No importar en absoluto lo que le pueda suceder en un futuro.
Frecuentes pensamientos sobre la muerte o el suicidio.
Un niño con distimia debe experimentar dos o más de los siguientes síntomas casi constantemente y durante un año como mínimo: Sentimientos de desesperanza
Baja autoestima.
Dormir demasiado o ser incapaz de conciliar el sueño.
Fatiga extrema.
Dificultad de concentración.
Falta de apetito o al contrario necesidad de comer en exceso.
Los niños y adolescentes deprimidos tienen tendencia a consumir más alcohol y drogas debido a que dichas sustancias pueden hacer olvidar momentáneamente su depresión. Sin embargo, al contrario de arreglar nada, solo sirven para empeorar la depresión y hacer que se sientan mucho peor.
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¿Qué hacer con un hijo deprimido?
Si piensa que su hijo tiene síntomas de depresión, hable con él o ella y con un psicólogo infantil o médico de cabecera. Muchos padres desatienden las preocupaciones de sus hijos pensando que desaparecerán de la misma forma que han surgido o evitan actuar debido al temor a ser responsables de su depresión, pero es importante asegurarse de que su hijo reciba la atención que necesita para que llegue a sentirse mejor. Usted no es responsable de la depresión de su hijo –incluso en el caso de que hubiese hecho algo (como un divorcio) que la desencadenase. No es culpa de nadie.
Dígale a su hijo que usted siempre estará cuando le necesite. Repítaselo una y otra vez—es posible que necesite oírlo porque se sienta falto de amor y atención. Recuerde, los chicos deprimidos ven el mundo a través de una “lente oscura” debido a que sus experiencias están coloreadas por su depresión. Podrían actuar como si no quisieran ayuda o quizá ni ellos mismos saben qué es lo que están experimentando. Es igualmente importante que su hijo sepa que usted entiende por lo que él o ella están pasando y que su propósito es el de buscar una opinión experta para encontrar un camino que le permita hacer su vida más fácil.
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1-¿Qué es la depresión infantil y qué tipos de depresión existen?

2-¿Cómo se diagnostica la depresión?

3-¿Qué hacer con un hijo deprimido?

Como los adultos, los niños también pueden llegar a padecer depresión. Es importante tener en cuenta que, a pesar de referirse a los mismos tipos de trastornos que en el adulto, el diagnóstico en niños debe tomar en consideración los aspectos de la vida cotidiana y grado de desarrollo socio-emocional infantil. Los tipos de depresión incluyen: depresión mayor, distimia, trastorno adaptativo con carácter depresivo, trastorno de alteración estacional y trastorno bipolar o depresión maníaca.

Depresión mayor es una enfermedad grave caracterizada por un estado de tristeza persistente, sentimientos de infravaloración o culpabilidad e incapacidad de sentir placer o felicidad. La depresión mayor interfiere en el funcionamiento del día a día en funciones tan típicas como comer y dormir. Un niño con depresión mayor se siente deprimido casi todo el día.

Distímia puede diagnosticarse si la tristeza no es tan grave pero tiene una continuidad de un año o más. Los niños con distimia se sienten a menudo “más que abatidos”. Pueden tener baja autoestima, estar desesperanzados e incluso tener problemas con la alimentación y el sueño. Al contrario que la depresión mayor, la distimia no interfiere gravemente con el funcionamiento del día a día. Casi del 1% al 3% de los niños padecen distimia.

Trastorno bipolar es otro tipo de perturbación del carácter y se distingue por la aparición de episodios de depresión de baja energía (tristeza y desesperanza) alternados con otros con alta energía, manía (irritabilidad y temperamento explosivo). El trastorno bipolar puede afectar desde el 1% al 2% de los niños. Más de dos millones de adultos sufren este trastorno y, por lo general, se desarrolla después de los diez años y en los primeros años de adultez. Los investigadores creen que los niños antes y a partir de los diez años pueden experimentar un cierto número de problemas como trastornos de déficit de atención, de comportamiento de oposición, ansiedad e irritabilidad además de cambios de carácter desde la depresión hasta la manía.

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Diagnóstico de la Depresión

Los niños con depresión lo describen como sentirse desesperanzados por todo o que nada merece un esfuerzo. Creen honestamente que “no valen nada”, que su mundo es un lugar difícil y que no podrán hacer nada para cambiarlo.

Para realizar un diagnóstico más preciso, debe realizarse una evaluación detallada con un profesional de la salud mental. Aunque de modo orientativo puede realizarse la siguiente evaluación:

Se puede hablar de trastorno relacionado con la depresión si el niño ha experimentado cinco o más de los siguientes síntomas durante más de dos semanas:

  • Un sentimiento de abatimiento o de tristeza sin razón aparente.
  • Una falta de energía que impida realizar aún las tareas más sencillas.
  • Incapacidad para disfrutar de las cosas que antes solían hacerle feliz.
  • Una falta de deseo de estar con amigos o miembros de la familia.
  • Sentimientos de irritabilidad, enfado o ansiedad.
  • Incapacidad para concentrarse.
  • Una marcada pérdida o aumento de peso (o incapacidad para ganar el peso deseado), así como poco o demasiado interés en la comida.
  • Un marcado cambio en los hábitos de sueño, como problemas para conciliarlo o levantarse.
  • Sentimientos de culpabilidad o de baja autoestima.
  • Experimentar dolor o sufrimiento aunque no sean consecuencia de nada físico.
  • No importar en absoluto lo que le pueda suceder en un futuro.
  • Frecuentes pensamientos sobre la muerte o el suicidio.

Un niño con distimia debe experimentar dos o más de los siguientes síntomas casi constantemente y durante un año como mínimo:

  • Sentimientos de desesperanza.
  • Baja autoestima.
  • Dormir demasiado o ser incapaz de conciliar el sueño.
  • Fatiga extrema.
  • Dificultad de concentración.
  • Falta de apetito o al contrario necesidad de comer en exceso.

Los niños y adolescentes deprimidos tienen tendencia a consumir más alcohol y drogas debido a que dichas sustancias pueden hacer olvidar momentáneamente su depresión. Sin embargo, al contrario de arreglar nada, solo sirven para empeorar la depresión y hacer que se sientan mucho peor.

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¿Qué hacer con un hijo deprimido?

Si piensa que su hijo tiene síntomas de depresión, hable con él o ella y con un psicólogo infantil o médico de cabecera. Muchos padres desatienden las preocupaciones de sus hijos pensando que desaparecerán de la misma forma que han surgido o evitan actuar debido al temor a ser responsables de su depresión, pero es importante asegurarse de que su hijo reciba la atención que necesita para que llegue a sentirse mejor. Usted no es responsable de la depresión de su hijo –incluso en el caso de que hubiese hecho algo (como un divorcio) que la desencadenase. No es culpa de nadie.

Dígale a su hijo que usted siempre estará cuando le necesite. Repítaselo una y otra vez—es posible que necesite oírlo porque se sienta falto de amor y atención. Recuerde, los chicos deprimidos ven el mundo a través de una “lente oscura” debido a que sus experiencias están coloreadas por su depresión. Podrían actuar como si no quisieran ayuda o quizá ni ellos mismos saben qué es lo que están experimentando. Es igualmente importante que su hijo sepa que usted entiende por lo que él o ella están pasando y que su propósito es el de buscar una opinión experta para encontrar un camino que le permita hacer su vida más fácil.

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